online site builder

Historia (1)

I. Su nombre, los celtas, dependencia señorial y concejos

    El primer documento que habla sobre Filiel es del año 1027, es decir, desde hace casi mil años, llamándolo Felelle; dicho documento contiene una relación de todos los lugares y villas pertenecientes a la catedral de Astorga y a su obispo, firmada por el rey Alfonso V a petición de don Arias, obispo de Astorga; posteriormente es citado como Fiseis, Fillel, Feliel y Filiel. Si se busca su significado etimológico latino, dado que aquí estuvieron los romanos explotando el oro que había en esta zona, no resulta posible aclarar nada, por lo que, dado que en esta zona estuvieron viviendo celtas astures antes, cuando, y después de que llegasen los romanos, cabe estimar que es de procedencia celta. En esta nuestra zona estuvo ubicada la tribu celta de los Orniacos, que dieron su nombre al río Duerna (antes llamado Ornio, Ornia, Guernia, etc.).

    • Desde dicha fecha, cuando aún no existían los ayuntamientos, hasta poco después de la promulgación de la constitución de 1812, Filiel permaneció bajo la jurisdicción del obispo de Astorga, tanto espiritual como temporalmente, junto con Chana, Lucillo, Pobladura, Piedra Albas, Busnadiego, Villalibre, Luyego y Quintanilla de Somoza (2).

    • Filiel pagaba anualmente al obispo de Astorga, por el año 1752, por razón de dicho señorío, siete reales y medio de plata, y a la iglesia parroquial, por razón de diezmos, la décima parte de todo lo que se producía: 50 cargas de centeno, 20 fejes de lino, 8 cuartales de linaza, 20 carros de hierba, 20 corderos, 25 cabritos, 8 arrobas de lana, 3 cerdos, 8 arrobas de manzanas, 6 pollos, 5 enjambres de abejas, 14 cuartillos de miel, 6 libras de cera, y diez reales por cada jato de cría.

    • El obispo de Astorga ejercía su autoridad sobre Filiel y dichos pueblos a través de un gobernador residente en Astorga y un juez que tenía su sede en Lucillo (3); y también mediante unas visitas que realizaba anualmente, por sí o por un visitador en su nombre.

    • A su vez, cada uno de dichos pueblos se gobernaba por un órgano llamado Concejo, que estaba formado por todos los vecinos del pueblo, presididos por dos regidores nombrados por el mismo, el cual concejo contaba con un órgano ejecutivo compuesto por dichos regidores y sus correspondientes oficiales, los cuales estaban obligados a cumplir y hacer cumplir en su término las leyes reales y, especialmente, las ordenanzas concejiles de Filiel.

    • Estos concejos tuvieron muchas más competencias que los actuales ayuntamientos, por eso se los cargaron a raíz de la Constitución de 1812, creando los ayuntamientos y sustituyendo aquellos por unas Juntas Administrativas, más tarde llamadas Juntas vecinales, con unas competencias más reducidas; al propio tiempo se suprimieron los señoríos, pasando el pueblo de Filiel a pertenecer administrativamente y judicialmente al ayuntamiento de Lucillo, junto con los otros siete pueblos citados; más tarde se desmembraron del mismo Villalibre, Luyego y Quintanilla de Somoza, cuando se creó un ayuntamiento que primeramente tuvo su cabecera en Priaranza, luego en Quintanilla y finalmente en Luyego.

(1) Fuentes: Archivo Histórico Local de Filiel y Libro 3º de la serie “La Somoza de Astorga, tierra de Maragatos”, de Raúl Blanco Alonso (véase este libro en la Biblioteca Nacional, Biblioteca de la Real Academia de la Historia o en cualquiera de las bibliotecas municipales de la provincia de León).
(2) Molinaferrera perteneció durante siglos al Obispo de León, como un señorío eclesiástico, después al rey Felipe II, a continuación a los condes Mesía de Tovar y finalmente, suprimidos los señoríos, pasó a integrarse en el ayuntamiento de Lucillo.
(3) Sin perjuicio de que fuese vecino de alguno de los ocho pueblos citados.

II. Explotaciones auríferas romanas

    Antes de llegar aquí los romanos, en busca de explotaciones auríferas, se encontraron con una fuerte resistencia de los celtas, resistencia que terminó cuando un confederación de tribus celtas, que bajaron desde estas montañas, desde Galicia y desde Asturias, fue derrotada en una batalla que tuvo lugar junto al río Esla, regresando a sus montañas los celtas que sobrevivieron a la misma, pues no fueron masacrados por los romanos. Fue entonces cuando comenzó por parte de estos la explotación de los recursos auríferos de esta zona (1), (sin agotarlos, cuya explotación continuaron los moros), de la cual se conservan en Filiel los siguientes testimonios arqueológicos, unos de explotación y otros de infraestructura hidráulica:

    • Las explotaciones que tuvieron lugar a lo largo de los Valleyos de San Antonio, hasta llegar a las lagunas de Filiel, y una inmensa colección de cantos rodados, tan monumental como la que se puede contemplar desde el Mirador del Llambedero, todo ello obra de cuatro equipos excavadores que confluyeron en un mismo punto, las lagunas, y que abandonaron el trabajo al encontrarse con una corriente de agua (2).

Fotohistoria1





Laguna Pequeña de Filiel con un campo de murias al fondo, al otro lado del cual está la Laguna Grande.

    • Las explotaciones que estuvieron a lo largo del Valle de Valleprado (no en el valle del río Duerna) y que son visibles desde el Teso de Llambedero (3)






Campo de murias, al pie del Teso del Llambedero, en el Valle de Valleprado

Fotohistoria2
    • La Corona-Castro, que está en la ladera de dicho valle de Valleprado, de la que se conservan su fábrica, su foso, y restos de su muro construido con argamasa y piedra. Los trozos de teja que se encontraron en su base superior y también en el foso y sus alrededores demuestran que la construcción amurallada que hubo sobre el mismo estuvo cubierta de teja. 
Fotohistoria3






Corona y castro de Filiel
(vista Oeste)

    • Una piedra epigrafiada, de más de quinientos kilos, que estuvo semienterrada en la parte oriental de dicha corona, que está actualmente en manos particulares. Tal vez la levantaron para ver si tapaba algún tesoro, o solamente para salvarla antes de que se la llevase un vecino de Boisán.





Pieza de granito con inscripciones epigráficas procedente de la corona-castro de Filiel (sólamente ha sido posible observar brevemente una de sus caras y fotografiarla)  

Fotohistoria4

    • La inscripción epigráfica que hay en una peña del valle de La Yedra (“MATVNO” = MA TUN O = MARS TILENUN OPTIMUN = MARTE TILENO OPTIMO), cuya representación fotográfica es la que sigue (4):

Fotohistoria5





Inscripción epigráfica en peña viva, precedida de una carátula

    • Las obras de infraestructura hidráulica, al servicio de dichas explotaciones, como fueron los numerosos canales (5) por los que traían el agua desde la sierra hasta el foso de la corona-castro y los lavaderos del oro; las dos balsas para almacenar agua ubicadas en la sierra del Teleno, encima de la Sartaina, que en Filiel han venido siendo llamadas maseras, por su forma; y la balsa natural que llamamos LA VEIGA GRANDE.

    • Y por último, nuestro propio pueblo, que está asentado sobre una gran escombrera de cantos rodados (que se descubrió al hacer el alcantarillado), cuyas casas más antiguas están construidas con dicho material; y las paredes de sus huertas y prados que, salvo escasas excepciones, están construidas con cantos rodados. La tierra que las hacen fértiles proceden también de la que sacaron de las explotaciones ya citadas, una vez que se les había extraído el oro. TODO ESTE PUEBLO ES UN TESTIMONIO ARQUEOLÓGICO VIVO.

(1) Historiadores romanos Tito Livio, Floro, Dión Casio y otros.

(2) A este tipo de explotación se la suele llamar mina pulpo, por tener este aspecto a vista de pájaro.

(3) Llamado así porque, al pasar los rebaños de ovejas y cabras por el sur del mismo, se enviciaban lamiendo el salitre que afloraba en su arcilla.

(4) Previamente, fueron resaltados los trazos de sus letras con un lápiz de carbón natural, con la seguridad de que las primeras lluvias borrarían dicha intervención.

(5) En Filiel siempre han sido llamados carriles.

III. Sus Arrieros (año 1752)

    Según el ya citado Catastro del Marqués de la Ensenada, Libros 1º y 2º de Seglares de Filiel, en contra de lo que han escrito los pocos autores que han tratado dicho tema, sí hubo una importante actividad arriera en Filiel, cuyos detalles, incluida la pertenencia de sus arrieros al estado llano o al estado noble de los hijosdalgo, se expone en la tabla siguiente, construida con base a los datos recogidos en dicho catastro para Filiel de la Sierra, complementada seguidamente con otros datos extraídos del mismo.

Tablarrieros

    • Tenía el pueblo 62 vecinos, y se componía de 121 casas habitables, 8 arruinadas y varias cuadras y pajares.

    • 17 de dichos vecinos eran arrieros traficantes, con 17 machos y 22 caballos; y 48 eran labradores, debiendo tenerse en cuenta que, con frecuencia, los arrieros también ejercían la labranza por medio de sus mujeres e hijos.

    • Contaba con cuatrocientas cincuenta y cuatro colmenas, prevenidas de abejas, que pertenecían a 17 vecinos del pueblo, y a uno de Piedras Albas, que tenía tres.

    • Había en el pueblo nueve molinos harineros, todos de una sola rueda, uno en La Fulguirosa, seis en Barrio y los otros dos en el río.

    • Y por último, había dos herreros llamados Alonso de Arce y Felipe Alonso (1), cada uno de los cuales venía a ganar cuatro reales, por cada día que trabajaba; un sastre que se llamaba Pedro González que ganaba dos reales más la comida y bebida (que importaban un real y medio), por cada día que trabajaba; un tejedor de paños, que se llamaba Lorenzo Álvarez, y dos tejedores de lienzos que se llamaban Pablo Alonso y Esteban Prieto, cada uno de los cuales ganaba tres reales de vellón por cada día que trabajaba.

(1) Éste ejercía por dicha fecha como juez de la jurisdicción de Lucillo, con la denominación de merino.

IV. Sus hidalgos (1)

    El primero del que se tiene noticia fue Alonso de Arce, vecino de Filiel, el cual interpuso un pleito en 1566 ante la Real Chancillería de Valladolid, contra el concejo y hombres buenos de Filiel, y contra el fiscal del Rey, en defensa de su hidalguía, alegando y probando ser hijo de Francisco de Arce y nieto de otro Alonso de Arce, vecinos de Villar de Salas, ambos hidalgos.
Los hidalgos defendían su hidalguía, principalmente, porque ellos no estaban obligados a pagar ningún impuesto real.
    En el año de 1752 se llevó a cabo un catastro, el más importante realizado en España, conocido como Catastro del Marqués de la Ensenada, según el cual vivían en Filiel 29 hidalgos, apellidados Arce o Benavides, salvo una señora apellidada de Prada, cuya relación es como sigue (2):

Alonso de Arce, 30 años
Alonso de Arce, el viudo, 85 años
Antonio de Arce, 45 años (3)
Blas de Arce, 56 años
Pascuala de Prada, 60 años
Félix de Arce, 76 años
Gaspar de Benavides, 64 años
Genadio de Arce
Gregorio de Arce, 43 años
José de Arce, 58 años
Josefa de Arce, 66 años
Juan de Arce, 42 años
Justo de Arce, 38 años
Martín de Benavides, 33 años
Micaela de Arce, 52 años
Narciso de Arce, 34 años
Nicolás de Arce, 40 años
Pablo de Arce, 32 años
Pablo de Arce del Real
Pascual de Arce, 45 años
Pedro de Arce, 30 años
Pedro de Arce, 42 años
Narciso de Benavides
Felipa de Benavides, 25 años
Felipa de Arce, 26 años
Polonia de Arce, 50 años
Santiago de Arce, 38 años
Santiago de Arce, el mayor en días, 45 años
Tomás de Arce, 60 años

    Treinta y cinco años después, tenía 46 hidalgos, frente a los 100 que tenía Astorga (4).

    Los hidalgos apellidados de Arce provenían de una casa solariega llamada Familia de Arce, que estuvo asentada inicialmente en Puente de Arce, en el Valle de Carriedo (Burgos), trasladándose después a Villerías, donde fijaron su casa solariega, como señores de la misma.  

    • Su primer titular fue García Sánchez de Arze (1396), al que sucedió su hijo Juan de Arce que fue nombrado caballero el año 1485 por sus servicios en la guerra contra los moros y estuvo casado con doña Elvira Álvarez Prieto.

    • Sus descendientes le sucedieron en dicho señorío por primogenitura y preferencia de varón. El resto de los miembros de dicha familia fue desperdigándose desde allí por Andalucía, La Mancha y Castilla, llegando una rama a Filiel desde Villar de Salas, hoy despoblado, lugar que estaba situado en el territorio del Bierzo, cerca del Monte Peñalba, hogar de muchos hidalgos de diferentes estirpes, que pleitearon con éxito por su hidalguía. Un panorama de la genealogía de esta CASA DE ARCE, fue como sigue:

Mobirise

(1) Archivo Histórico Local de Filiel, Catastro del Marqués de la Ensenada; y BN, Mss/18693, Certificación de armas de los apellidos de Arce, expedida en Madrid el 7 de junio de 1786, a solicitud de Antonio-Silverio de Arce y sus hermanos: y etc. 

(2) Archivo Histórico Local de Filiel, libros de dicho catastro. 

(3) De este hidalgo, además de arriero, se conserva un exvoto en la ermita de San Antonio, de Filiel. 

(4) Censo de Floridablanca

Mobirise